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CONDUCCIÓN ECOLÓGICA

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CONDUCCIÓN ECOLÓGICA

Repostar nuestro vehículo se ha convertido en el acto menos deseado del ser humano. En estos últimos años el precio del carburante se ha puesto por las nubes. Por ello ha llegado el momento de pensar en el ahorro de combustible, a la hora de conducir. Esta acción es llamada conducción ecológica. Atiende tv, en este reportaje dará algunos ejemplos de cómo ahorrar gasolina en la conducción. Es tiempo de crisis y ahorro, hay que empezar a tomar conciencia de ello, y por qué no empezar ahorrando un 15% de gasolina en nuestra conducción, para que lo note nuestro bolsillo y también el medio ambiente.
Archivado en: conducción, ecológica, carburante, gasolina, ahorro, carretera, pueblo, consejos, planeta, atiende tv

Las técnicas para ahorrar en gasolina, afectan a todas las fases de la conducción y son especialmente útiles en los recorridos urbanos, que son los que más carburante se llevan. Vamos a ir explicándolas paso por paso, de modo que analicemos lo que hay que hacer en cada caso.

 

AL ARRANCAR

 

Poner el coche en marcha consume energía, pero, a diferencia de lo que la gente suele creer, lo hace de forma muy controlada: la gestión electrónica sabe lo que debe inyectar y pone en marcha el motor con el esfuerzo mínimo posible. Por esta razón, debemos siempre arrancar sin acelerar.

 

Si nuestro coche es Diesel, esperaremos cinco segundos antes de iniciar la marcha. Es el tiempo necesario para que la bomba del aceite engrase el motor. Si el coche es de gasolina, nos pondremos en marcha nada más arrancar: cada segundo parados es un segundo de gasto innecesario.

 

FRENAR O DECELERAR

 

Las operaciones de deceleración también servirán para ahorrar combustible, porque trataremos de reducir la velocidad sin exigir esfuerzos al motor.
De esta forma, circulando en marchas largas, utilizaremos en lo posible el freno de pie. Si éste se fatiga, o es insuficiente, utilizaremos la reducción de velocidades para aprovechar la retención del motor; es lo que se llama freno motor.

Al reducir, aguantaremos lo más posible antes de bajar velocidades. Si vemos que el motor ya ha bajado mucho de régimen, podemos saltarnos un escalón y llevar la palanca, por ejemplo, de quinta a tercera o de cuarta a segunda. Estos saltos de marcha también sirven para subir: si hemos ganado suficiente velocidad, podemos, por ejemplo, pasar de tercera a quinta.

 

Las detenciones serán, por tanto, fundamentales. La forma en que nos acercamos a una parada puede suponer que ahorremos o no. La recomendación es aprovechar la inercia de la marcha todo lo posible y dejar que el coche ruede sin acelerar hacia la parada. Para ello, dejaremos una marcha larga engranada, soltaremos el acelerador y dejaremos que el vehículo ruede perdiendo velocidad. Si hace falta, frenaremos un poco con el pie y, sólo si el motor amenaza con calarse, bajaremos una velocidad. No pasa nada por parar, por ejemplo, en tercera.

 


CÓMO CIRCULAR

 

La forma en que circulamos también determina cuánta gasolina gastamos. La regla básica es la anticipación. Tenemos que ir muy atentos para localizar los carriles más favorables, las detenciones, los semáforos... En cuanto veamos que hay hueco, podremos engranar marchas altas y dejar que el coche circule al "tran-tran", a 50 ó 60 km/h y en quinta. Así, iremos sin apuros ni agobios de un semáforo a otro, de una parada a otra.

En esta forma de conducir, tan apoyada en las inercias y el uso de los espacios abiertos, es capital el respeto a las distancias de seguridad. Eso también nos despejará el campo visual y nos dará más capacidad de maniobra.

 

Si el terreno se inclina hacia arriba, haremos lo mismo que en el llano: tratar de mantener la marcha más alta posible, pero hay que tener en cuenta que las fuerzas que hay que vencer son mayores y que, por tanto, hace falta más potencia. Para lograrla, retrasaremos un poco los cambios y los haremos a algunas revoluciones más. Para ayudarnos en esta tarea, aprovecharemos las bajadas para coger impulso y atacar mejor las subidas.
En las bajadas dejaremos que el coche ruede sin acelerar, pero siempre con una marcha engranada, nunca en punto muerto. Además de ser peligroso, supone mayor gasto.


En las curvas, nos regiremos por el mismo principio de las detenciones. Nos aproximaremos a la curva sin acelerar, frenando si fuera preciso para acomodar la velocidad al giro y sólo reduciremos si se hace estrictamente preciso. Para salir, aceleraremos con decisión para ganar otra vez fuerza.
En las caravanas, respetaremos la distancia de seguridad y trataremos de ir en la marcha más larga posible. Si hay paradas de más de un minuto apagaremos el motor. Es mejor eso que estar mucho tiempo al ralentí y, además, el motor de arranque no sufre nada por hacerlo.

 

 

Escrito por:

 

María Jiménez

 

Dpto. Redacción.

 

Fuente:

 

http://motor.terra.es/motor/articulo/html/mot25261.htm

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